Hoy es un día cualquiera de agosto, trabajando como socorrista en Villalba,
Madrid. Caluroso, como no, encandilando a los más peques desde mi puesto de
socorrista (para ellos todo un trono) recapacité sobre lo estático de mi trabajo,
sin llegar a ser aburrido, ya que era mi primer año. En el agua, dos hermanos, ella
adolescente y él algo más joven, jugaban al típico juego de demostrar quién de
los dos aguantaba más tiempo sumergido. Un tiempo después, ella comenzó a
hacer “cosas extrañas”, yo observaba desde mi puesto, atento, pero casi seguro
de que aquello era parte del juego. El éxito del socorrista (y de muchas otras
profesiones) reside en vivir siempre en el “casi”:
“Casi le pica una avispa”
“Casi se tropieza por correr”
“Casi me toca la lotería y dejo de estar al sol, cociéndome lentamente”
“Casi, casi, casi…”
“Casi eran cosas extrañas jugando” pensé, no era así.
Su hermano comenzó a gritar y el padre, desde la zona de la playa, acudió a su
llamada. Yo, sin un ápice de duda, corría al tiempo que gritaba para que algún
vecino llamase al 112. La sacamos del agua, comprobé su estado de conciencia,
no me podía creer lo que estaba sucediendo, respondió a estímulos dolorosos
(aquello que llamamos AVDN para comprobar el nivel de conciencia), pero se fue.
No respondía. En escena apareció una estudiante de enfermería, la pusimos en
posición lateral de seguridad (PLS) y, tras no hallar pulsos, decidimos iniciar RCP.
Yo hacía las compresiones, ella ventilaba. Apareció una vecina, enfermera
consumada, para cuando me relevó yo pensaba que ya llevábamos muchos ciclos
de RCP, no sabría decir cuántos. Llegó la policía, ya que el 112 es un número de
emergencias y activa toda una cadena de profesionales, por ello no debemos
jugar con este número. Nos tendieron un desfibrilador. Pusimos las pegatinas,
estaba en fibrilación ventricular (FV para los amigos, ritmo desfibrilable).
Descarga…
Salió.
Resulta increíble pensar lo que puede llegar a hacer un aparato con un solo botón.
La ambulancia fue la última en aparecer en la escena, vino desde lejos. A día de
hoy, la niña porta un desfibrilador automático, ya que esto, podría haber ocurrido
en cualquier sitio, de cualquier modo, a cualquier hora, sola, o acompañada.
Llegué a mi casa entre abatido, eufórico, asustado…mi primera reacción fue
escribir a la tutora de mi curso de socorrista, le conté todo lo que sucedió y solo
pude agradecerle mil veces la formación que recibí y el valor que adquirió en esos
segundos donde todo se torció.
Recuerdo el inicio del curso de socorristas, yo personalmente no sabia donde me
metía, otro 60% de nosotros pensaba que era algo fácil donde “sacarse unas
perrillas”. Hubo momentos donde pensé que las materias impartidas estaban
fuera de toda competencia como socorristas, mas cercanas a la medicina y
alejadas de las piscinas y el verano. Estábamos muy equivocados. Terminamos
queriendo más, y cada pregunta obtenía una respuesta por parte de cada uno de
los profesores. Llego un punto en que ni siquiera hacían falta descansos en días
de 8 horas, pues en el descanso seguíamos preguntando.
También los casos prácticos me parecieron desproporcionados, en ese momento.
Hoy, no puedo sino agradecer haberme enfadado entonces, para salvar una vida
ahora.
Días más tarde, mi jefa recibió la siguiente nota:
Les escribo para decirles que gracias a su socorrista Raúl, mi hija sigue viva. Sufrió
una muerte súbita en la piscina de la urbanización. Su rápida actuación y saber
hacer, sin nervios, en esos primeros minutos, fueron esenciales para que hoy mi
hija esté viva y sin secuelas de ningún tipo. Raúl es un joven estupendo, muy
cercano y profesional. Ayudaron más personas, ellos mantuvieron el corazón y el
cerebro de mi hija con vida hasta que apareció la policía. Siempre le estaré
agradecida a Raúl por salvar a mi hija. Tienen trabajando con ustedes a un héroe
muy joven que hará muchas cosas en el futuro, quien sabe si salvar más vidas.

Solicitamos su permiso para obtener datos estadísticos de su navegación en esta web, en cumplimiento del Real Decreto-ley 13/2012. Si continúa navegando consideramos que acepta el uso de cookies. OK